El Dúo Antwerp es un dúo un tanto extraño porque es poco frecuente encontrar una plantilla como la de ellos: se trata de una marimba y un clarinete bajo. Estarán en todas las islas en las siguientes fechas y espacios:

sábado 21 enero 2017 – 20:30h. Museo Néstor – Gran Canaria
domingo 22 enero 2017 – 20.00h. Sala El Aljibe de Haría – Lanzarote
lunes 23 enero 2017 – 20:30h. Iglesia Virgen del Carmen – La Graciosa.
martes 24 enero 2017 – 20:30h. Iglesia de Antigua – Fuerteventura
miércoles 25 enero 2017 – 20:30h. Teatro Timanfaya (Puerto de la Cruz) – Tenerife
jueves 26 enero 2017 – 20:30h. Sociedad Juventud Española Breña Baja – La Palma
viernes 27 enero 2017 – 19.00h. Casa de la Cultura – Valle Gran Rey – La Gomera
sábado 28 enero 2017 – 20.30h.Templo Parroquial San Pedro de El Mocanal – El Hierro

Su repertorio está compuesto por  obras de este siglo:

J. Alamá Ballade
J. Roda Tango Milonga y Acuarelas españolas
J.B. Meseguer ClarimBass
E. Nogueroles Duende
M. De Malsche Mal/oxin Suite
M. Morcillo Belchite
W. Westerlinck From Far and Near
P. Sanz The Spanish Dream
G. Díaz Yerro “Nua”- ( Estreno absoluto)

Pero ¡no se asusten! No suenan a lo que la mayoría piensa que es música contemporánea (como he oído por ahí: “gatos maullando”, “ruidos”, “gruñidos”, etc.). Esto nos demuestra que muchas veces tenemos muchos prejuicios en contra de lo contemporáneo y que suceden dos cosas: que no tenemos muy claro en qué consiste eso de lo contemporáneo, como les expliqué aquí y que metemos en un saco muy grande algo que se llama así por coincidencia cronológica, pero no necesariamente estilística. La mayoría de las obras que van a interpretar este dúo son reformulaciones o visitas con los ojos de hoy de la música tradicional, así que se parece bien poco a esa idea preconcebida la música contemporánea como algo muy raro. Esto pasaba también en el siglo XX. El Concierto de cello de Elgar, que escucharemos en el FIMC, es de 1919. Schönberg llevaba desde 1908 haciendo de las suyas con la atonalidad. Es decir, siempre han convivido lenguajes y formas de hacer diferentes. Pero vayamos con el asunto que nos ocupa…

Sólo les puedo dar claves de algunas obras, pues no tengo partituras ni audios de todas en mi haber…

La primera obra, la Ballade de Alamá, presenta el tema principal (A), con el que se construye desde 1:11 hasta 1:45 con  un acompañamiento arpegiado de la marimba. Esto significa que no se tocan acordes, sino que las notas de los mismos se tocan una tras otra. Tras una repetición de la primera parte, aparece el segundo tema (B) en 2:41. Como vemos, en 3:46, vuelve a sonar el primer tema y así finaliza la pieza.

Las baladas son típicas de la música del siglo XIX. Les dejo una famosísima de Chopin:

La segunda obra, Tango Milonga, el tercer movimiento de su Cuarteto para vientos madera de Josep Roda.  Es una obra que no engaña con su procedencia. Nos va a sonar a los grandes clásicos del tango:

Belchite de Morcillo es una obra que, de alguna forma, nos obliga a pensar en el pueblo fantasma de Zaragoza. Pero vayamos por partes. Musicalmente, se abre con una melodía despedazada por el clarinete bajo, que la marimba responde de forma frenética. Una melodía misteriosa de la marimba prosigue, el clarinete permanece en silencio, como si se hubiese quedado sin aliento. A partir de 2:19 el clarinete entona una melodía, como un lamento, con un aire español. A partir de 4:05 el lamento enmudese de pronto y de nuevo vuelve la melodía rota del clarinete, aunque esta vez la marimba responde en un pianissimo. Ambos entran en un juego melódico que une la melodía de la parte central, esa española, pero con la tensión que había dibujado antes. Retoma el comienzo a partir de 5:38.

¿Estaba pensando Morcillo en Zaragoza? No lo sé. Pero, por si acaso, les cuento la historia. Belchite era un pueblo de Zaragoza con gran riqueza cultural pues, en él, habían convivido diferentes comunidades. Durante la guerra civil fue destruido, pero nunca reconstruido. Hoy quedan sus ruinas y muchas leyendas e idealizaciones. En cualquier caso, parece que Morcillo pone en su música la mezcla entre lo indescriptible y lo perdido.

From Far and Near, de Westerlinck, trabajo con material mínimo y sobre el tenuto, es decir, el sonido mantenido. Como vemos la melodía del clarinete es repetitiva (algo típico del minimalismo, corriente de la que les hablé aquí), y sólo comienza a variar levemente a partir de 5:53, hasta que la marimba interviene de nuevo e interrumpe la continuidad de la melodía del clarinete, la cual rompe para siempre.

The Spanish Dreams es una obra de Pere Sanz que comienza de forma muy rítmica, al principio con un casi ostinato (es decir, con una melodía que se repite igual muchas veces) en la marimba) que luego se varía. A partir de 2:30, comienza una parte contrastante, más centrada en lo melódico, donde el protagonismo lo adquiere el clarinete, melodía que en 4:10 deriva en una jota.Al final de la misma, Sanz nos lleva a identificar el final, que comienza más o menos en 4:40, con el principio, lo que le da un carácter casi circular.

Nua es una obra de estreno de Gonzalo Díaz Yerro. Tiene cuatro partes diferenciadas, aunque la primera y la segunda mantienen una relación estrecha. Los dos extremos están  formados por notas que, aparentemente resultan aisladas, casi como gotas de agua que van cayendo y se distribuyen aleatoriamente en el espacio, como el agua en los cristales cuando llueve. Poco a poco van creciendo melodías de esos sonidos mínimos y,  pese a las irrupciones de lo aislado, cada vez más se configura un constructo melódico, que deriva en una fantasía melódica que podría no tener fin. Se trata de la segunda parte. La tercera parte está, en realidad, de alguna forma metida en la segunda. Es el único momento legato, es decir, donde no hay cortes, por mínimos que sean, en la melodía, de la obra. Y, tras ese inciso melódico, se vuelve al carácter de la segunda (una especie de huevo kinder musical). Aquí es donde más evidente se vuelve el intento de imitar el sonido de una kalimba africana.

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Y así se vuelve a la sonoridad inicial, con la melodía mutilada. Es una especie de palíndromo musical, pues en cierta medida se puede comenzar por el final o al revés, como en la frase “Anita lava la tina” o “luz azul”. Según Díaz Yerro, en la obra se mezclan distintos lenguajes, desde Bach al serialismo (Bach aparecería en la parte central, la segunda+tercera -el huevo kinder-, ya que parece que se trata de un instante de una fuga y el serialismo en el tratamiento pormenorizado de lo sonoro, en la parte 1+4).

No sé de donde proviene el nombre “nua”. Pero, en portugués, significa lo que para nosotras es “nuda”. ¿Vendrá de ahí? Se lo preguntaremos al propio compositor en el encuentro en el Conservatorio Superior el próximo día 27…