Partitura de la Sonata para dos pianos y percusión de Solti. Referencia: Béla Bartók. Sonata for Two Pianos and Percussion (London; New York: Boosey & Hawkes, 1942). Sir Georg Solti Archive. Merritt Room 627.22.223.7

“Uno no puede embriagarse fácilmente con una novela o un cuadro, pero puede embriagarse con la novena de Beethoven, con la sonata de Bartok para dos pianos y percusión o con las canciones de los Beatles. Franz no distingue entre la llamada música seria y música moderna. Esa diferenciación le parece anticuada e hipócrita. Le gusta tanto el rock como Mozart. Para él a música es una liberación: lo libera de la soledad, el encierro, del polvo de las bibliotecas, abre en su cuerpo una puerta por la que su alma entra al mundo para hermanarse” (Milán Kundera en La Insoportable levedad del ser)

¡Aquí llega la segunda parte del texto sobre las Hermanas Labèque! La primera la puedes leer aquí, donde les cuento más cosas sobre la primera parte del concierto, dedicada a La Consagración de la primavera de Stravinsky.

Las Hermanas Labèque estarán en los siguientes espacios:

El 17 de enero estarán en el Auditorio Alfredo Kraus de Gran Canaria.
El 18 de enero estarán en el Auditorio Adán Martín de Tenerife. Ambos a las 20:30

¡¡¡Bienvenidos al maravilloso mundo de Bartók!!!!

Lo que propone Bartók en su música para Sonata para dos pianos y percusión (escrita en 1937 y estrenada un año después) es algo que ya había probado en 1926, en el segundo movimiento de si Primer concierto para piano Sz. 83. [En el vídeo, a partir del minuto 10:25]

Y, justo de 10 años después, compone la Música para cuerdas, percusión y celesta, que también se atreve con una combinación tímbrica poco habitual. Esto nos habla de la búsqueda del compositor húngaro de nuevas sonoridades.

Parece que una de sus influencias, aparte de en Stravinsky, pueda estar en la trascripción de 1933 del ballet L’envol d’Icarie de Markevitch.

https://www.youtube.com/watch?v=mCAXXyfZjOU

En cualquier caso, los años 20-30 del siglo XX supusieron el despertar de la atención a los instrumentos de percusión por sí solos y en relación con otros instrumentos, algo que se asentaría con el trabajo de John Cage a partir de los 50.

Bartok utiliza rítmicas de la música popular húngara y le interesa construir cualquier instrumento en uno de percusión. Miren, si no, el Allegro pizzicato de su Cuarto cuarteto…

Pero… vayamos al lío.

Parece que Bartok no rompe, en la Sonata para dos pianos y percusión, con la sonata habitual, caracterizada por un movimiento rápido (a su vez en forma-sonata -que no es lo mismo que la sonata), uno lento y otro, de nuevo, rápido. Pero, no obstante, esta simetría se rompe al incluir, en el primer movimiento, un “Lento assai” como introducción, lo que nos daría como resultado una estructura secreta de “Lento-Rápido” (primer movimiento), “Lento” (segundo) y “Rápido” (tercero), algo que era característico de las primeras sonatas, las barrocas. Bartok muestra su crítica con el barroco

Lo que hace Bartók es explorar y explotar las posibilidades percusivas de los pianos y combinar este color con timbales, bombo, cajas, platos suspendidos y chocados, tam-tam, triangulo y xilófono (ver sección “¿sabías que…?” para conocer más sobre estos instrumentos).

El Primer movimiento comienza con una introducción lenta que se va acelerando poco a poco hasta que desemboca en el movimiento propiamente dicho, que en el vídeo que les he puesto comienza en el 3:43.El primer tema es el que se repite (variado) cuatro veces y el ritmo es “papapá parapá”. El segundo comienza muy pronto, en el minuto 3:53 y se cata “tiri tiri tiri …”.  Es un tema que suena casi jazzístico. Lo que nos tenemos que fijar es cómo van variando y creciendo ambos temas.  Escuchen, por ejemplo,  a partir de 7:41 como se vuelve al primer tema.

El segundo movimiento (a partir de 13:40) lo inicia la percusión.  La voz cantante lo lleva ella hasta que los pianos recorren todo el teclado en un glissandi amplio. La forma es sencilla: A-B-A, es decir, una parte A-una parte contrastante-recapitulación de A. El inicio es casi una especie de marcha fúnebre. La segunda parte (B) empieza en 16:06 y es mucho más rítmica, frente a lo melódico de A. La melodías principal hace un ritmo que se puede cantar como “paparapára”. El tránsito a A se escucha en 18:08. Según el propio Bartók, este movimiento se corresponde con el concepto de “música nocturna” o “música de la noche” (según la traducción), pues lo que pretende es mostrar la atmósfera sonora de un paisaje nocturno. En este movimiento es más calmado. Pero comparen otros ejempos de esta “música nocturna”:

El tercer movimiento, y último, comienza en 20: 14. Aquí es donde Bartok explota más el color eslavo, algo habitual en su música. Un ejemplo de esto son sus Danzas folclóricas rumanas. 

Este movimiento es el más estable de todos, frente a la ambigüedad rítmica de los anteriores. El tema se presenta en el xilófono y enseguida lo retoman los pianos. Se trata de un rondó + tema con variaciones poco ortodoxo. El rondó es un tema principal que aparece estable, como una especie de “estribillo”, y se alterna con temas intermedios que varían cada vez. Sin embargo, no escucharemos eso exactamente, sino una especie de rondó con variaciones. Es decir, el tema-“estribillo” (el del xilófono) se va modificando paulatinamente y se incorporan otros temas, pero al mismo tiempo, como en el rondó canónico, se mantiene un principio de identidad. El final de la pieza termina con una cadencia perfecta (para que me entiendan, el “chin-pún” de toda la vida), algo que en la música tradicional nos parece muy normal pero que después de todo esto parece irónico, como escolar: ¿una burla a la tradición?  [Escuchen los dos últimos acordes del vídeo de abajo y comparen con el final de la Sonata]

Quizá les parezca rara la disposición del vídeo (así tocarán también las Labèque), pero corresponde a la que el propio compositor quería:

bartok.png