¿Es Goyescas el intento de Enric Granados -que moría hace 100 años en un trágico accidente en barco- de pintar con música cuadros de Goya o de captar su carácter? Yo creo que es más bien lo segundo. En cualquier caso, lo interesante, es que Granados abre una relación nueva entre música y pintura. Como ya les he contado, la representación ha existido siempre en música, de forma más o menos crítica. Esto nos llevó, en el siglo XIX, a dos opciones: la música programática, basada en un texto o narración y la música absoluta, donde supuestamente la música sólo habla de sí misma. Sin embargo, en Goyescas se abre una tercera vía: la de una música que se hace cargo, con su lenguaje, del contenido de cuadros de Goya. Es decir, tiene un carácter programático por está basada en algo, pero al mismo tiempo no cuenta nada específico. No hay forma de decir “ah, en esta melodía está claramente la maja desnuda” o lo que sea.

Estamos en pleno nacionalismo musical en España y en otras regiones que, tradicionalmente, habían estado en la sombra con respecto a Francia, Alemania e Italia. Bartók se dedica a grabar a gente de los pueblos de Rumanía, Densmore en Estados Unidos o Hornbostel y Sachs recopilando instrumentos del mundo, como África o Asia. En España, Granados, Pedrell o Falla intentan buscar el color español, que será imitado por el resto de compositores (piensen en Carmen, de Bizet). En otro contexto se debería analizar si eso que se propuso como español era verdaderamente tal o una mera construcción diferenciadora con otras regiones.

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Frances Densmore en una de sus grabaciones a los indios americanos

A Granados, como a Goya, le interesa la fuerza de lo popular. Si bien Goya se apoyaba en lo popular para mostrar la cara más oscura de las consecuencias de las diferencias entre sociedad aristocrática y “vulgo”, para Granados lo popular es “el camino a la verdad”

“He tenido la dicha de encontrar algo grande. Las “Goyescas”, “Los majos enamorados” llevan ya mucho andado. En su paso por el sendero de la verdad, se han cebado en los alamares de las vestiduras goyescas una porción de reptiles. Gracias a esos seres tan bajos me voy perfeccionando. Me sirve como punto de comparación y sin esfuerzo alguno me siento elevarme sobre ellos. Perdonemos”.

Las imágenes que toma Granados son las de los cartones para tapices y los capricos de Goya , donde primeros, explota el mundo de los majos y las majas, pasándoselo estupendamente al sol o jugando, así como escenas constumbristas de la España del siglo XIX y, en los Caprichos, el lado más oscuro de la sociedad de aquel tiempo, así como miserias humanas. Granados escribió dos Goyescas, una suite para piano presentada en 1911 y una ópera -basada en la música para piano- que se estrenó en Nueva York, a causa de la Gran Guerra, en 1915. En la versión que se ha organizado para el FIMC se combinan ambas y se eliminan personajes. Además, se cambian los textos originales de Fernando Periquet por los del canario Ramón Betancor. De ahí que también se reduzcan los personajes a Rosario (Isabel Rey) y Fernando (Manuel Gómez Ruiz).

Resultado de imagen de el pelele goya

La historia de la ópera se centra en cuatro personajes,:Rosario, Pepa, Paquiro y Fernando. La ópera se abre con escenas jocosas, donde se incluye una pieza que es independiente de la suite para piano, El pelele, donde se alza a un muñeco con una manta en el cuadro de Goya. En la música de Granados se intenta representar una música muy ágil, de juego, representando el vaivén del muñeco.

Paquiro aparece en la fiesta a la orilla del Manzanares  haciendo requiebros a las chicas de la fiesta, mientras que su novia, Pepa, es aclamada por los presente pues es muy popular. Ahí suenan Los Requiebros. Se trata de una jota, aunque mezclada por una fantasía melódica que hace de esta pieza parte del repertorio virtuosístico. La clave es interpretarla como si fuera fácil, sin perder el color de lo popular.

Por allí aparece Rosario, de clase alta, que se encuentra con su novio Fernando, capitán de la Guardia Real. Paquiro se pone a recordar, nostálgicamente, cuando él y Rosario eran pareja. Pepa se muere de celos y  quiere vengarse de Rosario, a la que siente como una amenaza para su relación con el ligón de Paquiro, mientras que Rosario le tiene que jurar una y otra vez a Fernando que no debe temer por su relación. Es el Coloquio en la reja. 

Entre los recuerdos de Paquiro, aparece el del Baile del candil, que da inicio a la segunda
parte de la ópera. En la suite se suele llamar también Fandango del candil. ComoResultado de imagen de gif desmayo vemos, es una pieza oscura, poco pensada para bailar verdaderamente. Ya Granados nos anticipa una tragedia musicalmente. Rosario y Fernando, de clase más alta, critican abiertamente a los majos y majas, algo que afecta a Pepa y Paquiro. Un grupo de ellos se abalanza sobre Fernando. Rosario se
desmaya, algo que corta la reyerta. Paquiro y Fernando no quieren dejarlo así y quedan para enfrentarse a duelo. Por eso escuchamos que la tensión musical se va distribuyendo a la pieza de forma desigual. De este modo, la melodía que abría el movimiento, que era una especie de pregunta sobre lo que pasará, en 3:39 se vuelve aún más sombría. El baile se puede teñir de muerte.

El siguiente cuadro es protagonizado por Rosario en su jardín. Se trata de un soliloquio de la protagonista con un ruiseñor. Se trata de Quejas o La maja y el ruiseñor. Es una canción de amor a Fernando. Según Granados, habría que interpretarla con “con celos de mujer, no con tristeza de viuda”. Los trinos y los grupetos, más evidentes de escuchar en la música para orquesta, representan al ruiseñor.

¿Qué es un trino?

¿Qué es un grupeto?

https://www.youtube.com/watch?v=7yZJqW2RAyQ

Se supone que esta pieza esta inspirada en una cancioncilla que escuchó el compositor a una chica en Valencia. La letra decía así:

Una tarde que me hallaba

En mi jardín divertida,
Oí una voz dolorida
Que un pajarillo cantaba.
Y a mi como me gustaba
Del pajarillo la voz,
Seguí su paso veloz
Oí que estaba cantando
¡Ay! Y en el árbol del Amor

En la suite no se incluye el Duo de amor entre Fernando y Rosario, donde los dos se declaran, como en las mejores óperas, amor eterno. En este dúo, una campana recuerda constantemente la hora de la muerte de Fernando.

Se supone que Consuelo Velasquez se inspiró en esta música para su Bésame mucho. Comparen ustedes mismos…

[Fíjense en la melodía 2:01 en el primer vídeo y 2:06 aquí abajo]

¿Quién les iba a decir a The Beatles que su “Chachapú” proviene de Granados…?

Y ahí llega El amor y la muerte, de donde coge el título la versión que se va a ver en el FIMC  de este año. Esta pieza está basada en un grabado goyesco homónimo. Fernando muere en el duelo y Rosario tiene que arrastrar el cuerpo del difunto, llorando. Granados recomienda para su interpretación tocarla de forma “muy expresiva y como con felicidad en el dolor”.

El amor y la muerte.jpg

El epílogo o serenata del espectro, pieza con la que comenzará esta versión del Goyescas, es al mismo tiempo una reflexión y un resumen de la pieza. El majo muerto aparece con su guitarra en una danza macabra. El asunto es una mezcla entre esto…

… y el gesto de lamento del cantor ciego a la guitarra de La romería de San Isidro:

Sin embargo, la pieza no suena con la rudeza que parece que Goya rezumaba en sus Caprichos en las Pinturas negras. No quiere perder ese carácter más luminoso de las primeras pinturas goyescas, por eso la obra no termina de ser terrorífica, como nos podría imaginar si se nos apareciera un espectro de alguien muerto cantando con la guitarra. Las notas rápidas, que parecen grupetos, intentan imitar en la versión para el piano, al tañer de la guitarra.

No se pierdan esta versión única, una fusión de las dos Goyescas, con un nuevo texto y videoarte preparado por Hugo Alonso que reformula la pintura de Goya en el Teatro Leal , en Tenerife, el 14 de enero a las 20:30 y en el Teatro Pérez Galdós de Gran Canaria, a las 20:30, el 16 de enero.