Imagina que estás solo/a en un bosque. Y que, además, has perdido a tu pareja. Es de noche y tienes miedo. ¿Cómo lo pondrías en música? Los recursos fundamentales en la música tradicional era utilizar tonos menores (es decir, aquellos que suenan “triste” -esto es una simplificación, pero nos sirve ahora-), con golpes sonoros (sforzandi) y notas repetidas y/o muy rápidas en la cuerda y el viento,  algo que crea un colchón de nerviosismo que nos invita a introducirnos en la psicología del personaje. Esto lo hace maravillosamente bien el maestro Mozart en su archiconocida La Flauta Mágica (entre otros y otras). Aquí vemos a Pamino diciendo:

¡Socorro! ¡Socorro! ¡Oh estoy perdido! ¡Esa astuta serpiente me ha elegido por víctima! ¡Dioses misericordiosos! ¡La serpiente se acerca! ¡Ay, salvadme! ¡Ay, protegedme!

Bien, pero esto parece que no es más que una forma estilizada de mostrar el miedo y el desamparo. ¿Se acuerdan de cuando hablábamos de Dvórak? Lo que se mostraba era una naturaleza idealizada y, como mucho, se trataba de imitar algunos sonidos con los instrumentos, como el rebuzno de un asno, las gotas cayendo o el piar de unos pajarillos. ¿Cómo sería si  en lugar de esa naturaleza idealizada intentásemos captar el horror y la fuerza de los tsunamis, los pájaros quebrantahuesos o los vientos huracanados? ¿O, como en el caso que nos ocupa, la pequeñez frente a la soledad, la desorientación y la muerte de un ser querido? ¿Son suficientes los recursos expresivos de la tradición musical? A nuestro amigo Schönberg le parecía que no. Hay un intento posterior de reflejar algo similar a lo que parece que siente la protagonista de Erwartung. Lo encontramos, de nuevo, en Disney, en Blancanieves.

Sin embargo, una de las escenas de miedo más efectivas no utiliza recursos literalmente tonales. Imagínate escuchar esta música sin su referente visual. A lo mejor te parecería tan “rara” y tan “incomprensible” como la de Schönberg a primer oído.

Esto es aún más evidente en esta escena:

Es decir, el cine se hace cargo de esta necesidad de sobrepasar los límites de la expresión gracias a que, unos cuantos años antes, en 1909 en concreto, músicos como Schönberg se pusieron manos a la obra en la recomprensión de la herencia musical, ya magullada, como he dicho alguna vez, por los trabajos de Wagner, Mahler Brahms (y eso que esta obra fue compuesta dos años antes de la muerte de Mahler); o el descubrimiento de otras sonoridades, como las que venían de Hungría o Rumanía. (Y sí, ¡1909! Una obra que tendrá 98 años cuando suene en Canarias!).

Vayamos al lío. La obra es un gran monólogo. No reconocemos temas, sino que es un puro desarrollo. Por eso también puede resultar difícil de escuchar: Schönberg nos deja sin anclajes.

(esta no es la mejor versión, pero no hay mucho donde elegir en youtube en materia de versiones completas)

En 1908, un año antes de componer ErwartungSchönberg había dado sus primeros pasos a romper con la tonalidad (¿te acuerdas?: la organización jerárquica de los sonidos musicales). De la misma época, por ejemplo, son sus Tres piezas para piano Op. 11

En Erwantung, una mujer busca a su amante en un bosque. Escuchamos su inquietud porque no sabe qué la toca, no detecta de dónde vienen crujidos y sonidos extraños, que a veces identifica con elementos conocidos, como el llanto. Finalmente, lo encuentra, pero muerto.

¡Por Dios!… ¡Rápido!… ¿Nadie puede oírme?… ¡Él yace aquí!… ¡Levántate!… ¡Levántate!… Por favor, no estés muerto… Te quiero tanto. Nuestra habitación está a media luz… Todo está listo… el dulce aroma de las flores… ¿Qué puedo hacer?… ¿Qué demonios puedo hacer para despertarle?…

y así comienza el conflicto interior más acusado de la protagonista, que tiene que asumir la muerte de su amado.

No, no, no es verdad… ¿Cómo puedes estar muerto?… Tu vida estaba en todos lados… Ahora, en el bosque… tu voz en mi oído… Siempre, siempre estabas junto a mí… Tu aliento en mi mejilla… tu mano en mi pelo… Dime, ¿no es verdad?

La despedida se llena de reproches. El amante le había sido infiel. Por eso, algunos intérpretes considera que, en realidad, la asesina es la protagonista misma, e intenta justificarse ante el muerto. En cualquier caso, la forma en que tenemos que abrir las orejas para entender esta obra es como si Schönberg nos abriese, con la música, un mundo interior muy complejo, como el de cualquiera de nosotros ante un shock (sea motivado o no por nosotros mismos). Ya no se narra desde fuera, sino desde dentro. Según él mismo señaló, lo que quería era probar cómo expandir un segundo, como cuando estamos ante una situación muy intensa y vemos pasar toda la vida por delante, como se suele decir. Ese despliegue de acontecimientos que en realidad sucede al mismo tiempo en un lugar intermedio entre el pasado, el presente y el futuro, es de lo que va Erwartung. No se la pierdan junto a Charles Ives  Juan Hidalgo el 2 de febrero en  el Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas de Gran Canaria y al día siguiente en Los Jameos del Agua de Lanzarote. Un concierto único en las islas.